I ♥ Sci fi

A propósito del post anterior, compile lo que considero son los mejores cortos de Sci fi que andan por ahí últimamente, enjoy!

Nota: True Skin es uno de los cortos de sci-fi mas geniales que he visto, podría decirse es un híbrido entre Blade Runner y District 9 o esa es la sensación que deja. Ojala su director, Stephan Zlotescu, considere convertirlo en un largometraje.

*Lucky Day Forever me dejó sin palabras, lo juro.

Nota: En cuanto a cortos se refiere, los de animación + sci-fi para mi son un must, y estos cuatro aunque bastante surreales/simbólicos, me impresionaron muchísimo, especialmente este ultimo, The Artic Circle.

Nota: Payload es la prueba de que no es necesario costear la producción de costosos efectos especiales para recrear una buena historia de sci-fi, definitivamente es un must watch.

Nota: Sight me resulto bastante bueno, es sobre como la tecnología afectara nuestra vida cotidiana en el futuro.

Nota: Grounded me dejo con un millón de interrogantes en la mente, es hermoso visualmente, pero aun sigo pensando en como interpretarlo.

And last but not least,  es Wong Kar Wai, no hace falta decir mas…

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Los 13 grandes hitos de la carrera espacial.

La carrera espacial fue uno de los enfrentamientos más constructivos que tuvo lugar entre la Unión Soviética y los Estados Unidos a lo largo de la guerra fría. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, la exploración del espacio exterior se convirtió en una obsesión para las dos grandes potencias, lo que conllevó un fuerte desarrollo independiente por ambas partes.

Se puede decir fácilmente que la carrera comenzó con el lanzamiento del primer Sputnik soviético, aunque previamente hubo muchos desarrollos importantes que permitieron aquel lanzamiento del primer satélite artificial, pero determinar el final de esta carrera es más complicado. Tras la llegada del hombre a la Luna, la carrera espacial se ralentizó notablemente. Aún así, si pensamos en la carrera espacial como la rivalidad entre ambas naciones, lo justo sería poner el punto final en la primera misión conjunta entre ambas naciones, el proyecto de pruebas Apolo-Soyuz.

A continuación enumeraré brevemente lo que considero que son (a modo personal y totalmente discutible) los 13 grandes hitos de esta carrera espacial que supuso un gran avance en el acercamiento del hombre al espacio.

Sputnik 1: el primer satélite artificial

 

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzaba al espacio el Sputnik 1, convirtiéndose en el primer satélite artificial de la humanidad. Tenía una masa aproximada de 83Kg y giró en torno a la Tierra con una órbita elíptica, cuyo apogeo se encontraba a 938km y su perigeo a 214km. Como vehículo de lanzamiento utilizó el R-7, que ya había sido probado meses antes para el lanzamiento de misiles balísticos internacionales.

 

 

Este hito supuso la primera victoria en esta carrera espacial para la Unión Soviética. Este satélite sería el primero de una serie de cuatro satélites del programa Sputnik que la Unión Soviética planeó para, entre otras cosas, celebrar el Año Internacional Geofísico (1957-1958). Este primer satélite de la serie, además de ser pionero, se encargó de obtener información sobre la densidad de las capas altas de la atmósfera, así como de la propagación de las ondas de radio en la ionosfera.

 
Sputnik 2: el primer animal en el espacio

El 3 de noviembre de 1957, después de haber sido lanzado a las 2:30 de la madrugada, el Sputnik 2 se ponía en órbita en torno a la Tierra a las 19:12. Esta segunda nave del programa Sputnik tenía como objetivo poner en órbita por primera vez material biológico, para lo que llevaba una cápsula cónica de dos metros de diámetro y cuatro metros de altura. Dentro de ella viajaba Laika (originariamente llamada Kydryavka), la perra que se convirtió en el primer animal en llegar al espacio.

La nave no llevaba ningún tipo de cámara, por lo que no existen imágenes de Laika durante el que sería su último víaje. La misión nunca tuvo intención de traerla de vuelta a la Tierra, aunque en habitáculo tenía mecanismos para recoger sus excrementos, alimentarla y regenerar el aire. En el año 2002 se reveló que Laika había aguantado poco tiempo con vida, ya que murió a causa del sobrecalentamiento de la nave y el estrés.

 

 

SCORE: el primer satélite de comunicaciones

El 18 de diciembre de 1958, los Estados Unidos conseguían su primera victoria en la carrera espacial poniendo en órbita el primer satélite de comunicaciones de la historia. El satélite en sí, solamente fue utilizado para poder demostrar la posibilidad de utilizar satélites orbitando alrededor de la Tierra con fines comunicativos.

 

 

El SCORE (Signal Communication by Orbiting Relay Equipment) únicamente se mantuvo en órbita durante poco más de un mes, reentrando en la atmósfera el 21 de enero de 1959. A lo largo de ese mes, entre otras cosas, emitió el mensaje navideño del presidente Eisenhower, grabado previamente en unas cintas magnetofónicas con las que estaba equipado el satélite.

 

 

 

Vanguard 2: el primer satélite meteorológico

 

El 17 de febrero de 1959, Estados Unidos puso en órbita el Vanguard 2, convirtiéndose en el primer satélite puesto en órbita por el hombre con fines meteorológicos. Más concretamente, el satélite estaba diseñado para medir la distribución de las nubes durante los primeros 19 días en órbita, mediante un escáner óptico con el que estaba equipado el satélite.

 

Después de esos 19 días iniciales, el satélite se ha mantenido en orbitando cada 125 minutos, para recopilar información sobre la densidad de la atmósfera, algo que se prevee que siga haciendo durante el resto de su vida útil, estimada en 300 años.

 

 

 

Luna 2: el primer satélite en llegar a la Luna

El 11 de septiembre de 1959, la Unión Soviética lanzaba la segunda nave del programa espacial Luna, con el objetivo de alcanzar por primera vez la superficie lunar. Dos días más tarde, el 13 de septiembre de 1959 a las 21:02, la sonda espacial Luna 2 se estrellaba contra El Mar de la Serenidad, consiguiendo el éxito de la misión.

Esta misión, pese a marcar el hito, no fue la más importante del proyecto Luna. El Luna 3 se lanzaría pocas semanas más tarde con mucha más complejidad y objetivos más amplios. Hasta el lanzamiento de Luna 9, no se produciría el primer alunizaje controlado.

 

 

 

Vostok 1: Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio

El 12 de abril de 1961, la Unión Soviética ponía en órbita el Vostok 1, y con eso hacía uno de los mayores avances de la carrera espacial, proclamando a Yuri Gagarin como el primer ser humano en alcanzar la órbita terrestre. Previamente, la nave Vostok había sido probada en dos misiones anteriores no tripuladas, con el objetivo de conseguir un vuelo compatible con una misión tripulada sin riesgo para la tripulación de la nave.

Yuri Gagarin, a bordo del Vostok 1, alcanzó una altitud de 315 km. Gracias a ello, se obtuvo por primera vez una visión real de cómo era la Tierra vista desde el espacio exterior: azul. La duración del vuelo fue únicamente de 1 hora y 48 minutos, tras los cuales Yuri Gagarin volvió a la Tierra sano y salvo. Gracias a esto, la Unión Soviética se adelantó en poco menos de un mes a los Estados Unidos, quienes pusieron a Alan Bartlett Shepard en un vuelo suborbital el 5 de mayo de ese mismo año.

 

 

Vostok 6: Valentina Tereshkova, primera mujer en el espacio

El 19 de junio de 1963, la Unión Soviética puso en órbita la Vostok 6, siendo la última misión tripulada del programa Vostok, pero a su vez, marcando un hito al poner en órbita a Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio. La misión duró casi tres días, a lo largo de los cuales la Vostok 6 dio un total de 48 vueltas alrededor de la Tierra.

 

Para el éxito de esta misión, los trajes típicos de los cosmonautas soviéticos tuvieron que ser modificados para adaptarse a la fisionomía femenina. El objetivo de la misión, además de encontrar posibles diferencias entre el comportamiento de los organismos de hombres y mujeres, fue el refinar el problema de la alimentación de la tripulación de las misiones espaciales.

 
Vosjod 2: Alekséi Leónov, primer paseo espacial

El 18 de marzo de 1965, la Unión Soviética ponía en marcha una nueva misión tripulada, la Vosjod 2. En esta ocasión, la nave llevó dos tripulantes: Pável Beliáyev y Alekséi Leónov. Una vez en órbita, Leónov se puso un traje espacial y, mientras Beliáyev se quedaba en el interior, salió a fuera de la Vosjod 2, realizando el primer paseo espacial de la historia de la humanidad.

 

Pese al gran éxito, la misión estuvo plagada de problemas relacionados con el sellado de la nave después del paseo espacial. Gracias a la pericia de ambos cosmonautas, pudieron solucionar el problema, así como aterrizar con el sistema manual después de que el sistema de aterrizaje automático quedase fuera de servicio. Todos los problemas provocaron que tras el aterrizaje, ambos tripulantes tuvieran que pasar dos días sobreviviendo en medio de los Urales.

 

Venera 3: la primera sonda en llegar a otro planeta, Venus

El 16 de noviembre de 1965, la Unión Soviética lanzó la sonda Venera 3. El objetivo de esta misión era alcanzar la superficie de Venus, convirtiéndose en el primer artilugio humano en alcanzar otro planeta. El 1 de marzo de 1966, la sonda Venera 3 impactaba finalmente en la superficie de Venus.

 

La misión pretendía obtener información sobre Venus, para lo cual la sonda iba equipada con un sistema de radiocomunicaciones, una fuente de energía y variados instrumentos científicos. Tras el impacto contra la superficie de Venus, los sistemas de comunicación quedaron totalmente inutilizados, teniendo que esperar hasta la llegada de la misión Venera 4 con su globo aerostático para poder obtener más información sobre el planeta.

 

Apolo 8: la primera misión tripulada en órbita lunar

El 21 de diciembre de 1968, los Estados Unidos pusieron en marcha la misión Apolo 8, poniendo en órbita a los astronautas Bill Anders, Jim Lovell y Frank Borman. Esta misión fue la primera tripulada en alcanzar la velocidad necesaria para escapar de la gravedad terrestre, consiguiendo ser los primeros humanos en orbitar alrededor de la Luna, el 24 de diciembre de 1968.

 

Anders, Lovell y Borman fueron los primeros hombres que vieron la cara oculta de la Luna, así como los primeros en ver la Tierra mientras orbitaban alrededor de otro cuerpo celestre. Tres días más tarde el Apolo 8 entraría en la órbita terrestre, amerizando sin ningún tipo de complicación.

 

 

 

Apolo 11: Neil Amstrong, primer hombre en la Luna

 

El 16 de julio de 1969, los Estados Unidos lanzaron la misión Apolo 11 con el objetivo de poner al hombre en la Luna por primera vez en la historia de la humanidad. La tripulación de la misión estaba compuesta por Neil Armstrong, Ewing Aldrin y Michael Collins. Cuatro días más tarde, el módulo lunar Eagle alunizaba en el Mar de la Tranquilidad sin ningún tipo de problemas.

 

El 21 de julio de 1969, seis horas y media después de haber alunizado, Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la superficie lunar. Poco después Ewing Aldrin se convertiría en el segundo hombre en pisar la Luna, siendo Michael Collins el único que se mantuvo en órbita.

 

 

Mariner 9: el primer satélite orbitando en torno a otro planeta, Marte

El 30 de mayo de 1971, Estados Unidos lanza la sonda Mariner 9 con dirección a Marte. Al igual que el resto de misiones del programa Mariner, tenía como objetivo obtener información sobre el planeta rojo, mejorando los datos pobres obtenidos por sus predecesores. Por ello, la Mariner 9 se convirtió en la primera nave espacial en orbitar en torno a otro planeta.

 

El 13 de noviembre de ese mismo año, la Mariner 9 llegó a Marte, consiguiendo obtener en sus órbitas claras fotografías de toda la superficie de Marte, así como datos relativos a la presión, densidades y composición de la atmósfera marciana, así como sobre la temperatura, gravedad y topografía de Marte.

 

 

 

Apolo-Soyuz: el primer proyecto conjunto entre EE.UU. y U.R.S.S.

En julio de 1975, llegó el hito que pone fin a la carrera espacial tal y como la conocemos. La culpa de ello la tuvo la primera misión conjunta de las dos grandes potencias enfrentadas en la Guerra Fría: Los Estados Unidos y La Unión Soviética. Esta misión consistió en el acoplamiento en el espacio de una nave soviética, la Soyuz 19, y una nave estadounidense, la Apolo 18 (aunque nunca se llegó a utilizar este número para referirse a la misión).

 

La tripulación estadounidense estuvo formada por Thomas Stafford, Vance Brand y Deke Slayton, mientras que la tripulación soviética estuvo formada por Alekséi Leónov y Valeri Kubasov. Ambas naves fueron lanzadas con tan sólo 7 horas de diferencia el 14 de julio de 1975, teniendo el acoplamiento lugar dos días más tarde, momento que quedaría inmortalizado en el apretón de manos entre Thomas Sttaford y Alekséi Leónov.

Extraido de: Recuerdosdepandora.com

 

El Amanecer del Hombre

Con el inicio de los años ‘60, Rusia y Estados Unidos comenzaron a enviar hombres al espacio exterior. Empezaba la era espacial, la Unión Soviética se mantenía soberana, y el entonces presidente John F. Kennedy pretendía alcanzar lo que parecía imposible: explorar el universo.

En 1963, luego de “Spartacus”, “Lolita” y “Dr. Strangelove”, Stanley Kubrick había alcanzado un alto nivel de reputación, este, le otorgaría la independencia creativa que más tarde caracterizaría 2001: Odisea en el Espacio. Durante los años posteriores, el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke propondría a Kubrick la realización de una película a través del cual se buscaría predecir el futuro de la era espacial, “el espacio es lo bastante grande para que todos tengan un mundo entero” (Clarke, 2001).

Así pues, esta idea se convirtió en el primer y principal fundamento teórico de 2001: ¿Qué pasaría sí el hombre, tras pretender estar solo en el universo, se encontrase con formas de vida más evolucionadas, o con el rastro de ellas? Hecho que explica James Cameron en el documental para televisión 2001: A Space Odyssey, the making of a myth: “2001 nos recuerda que la idea detrás del espectáculo es aún el efecto especial más importante de todos”.

Clarke y Kubrick tomaron un relato corto llamado “El Centinela”, cómo soporte para escribir el guión de 2001: Odisea en el Espacio. El centinela narra la historia de un grupo de científicos que tras arribar a la Luna, se encuentran con un monolito de forma piramidal (que según Clarke, podría entenderse como una máquina de aprendizaje), rodeado por un campo de fuerza esférico, que una civilización alienígena había dejado eones atrás.

Otro hecho a destacar es que el alunizaje del Apolo 11 sucedió el 21 de junio de 1969, y fue visto a nivel mundial. Este representó un gran logro tecnológico. Las fotografías capturadas en la misión fueron a blanco y negro, mas se transmitieron alrededor del planeta. Cabe resaltar que “2001: Odisea en el Espacio” fue llevada a las salas de cine el año anterior, en 1968.

Actualmente, 2001: Odisea en el Espacio no sólo marcó un antes y un después en la historia del cine, mas se convirtió en un retrato tanto darwiniano como nietzscheano de la historia del hombre:

Cuando se dijo por primera vez que el sol permanecía fijo y que el mundo giraba, el sentido común de la humanidad declaró la doctrina falsa; pero el viejo dicho Vox populi, vox Dei, como todo filósofo sabe, no puede ser confiado a la ciencia. (Darwin, 2005. cap. 4)

A partir de entonces, los cineastas alrededor del mundo comenzaron a ver en la “ciencia ficción” un tema para “explotar” a nivel cinematográfico. No obstante, desde el origen del “cine mudo”, el cineasta francés Georges Méliès (1861-1938) conoció a los hermanos Lumiére (creadores del cinematógrafo) en 1895, y con su ayuda, durante el año 1902, crea una secuencia de una nave espacial que aterriza en la luna, la cual posteriormente se convirtió en la primera película de ciencia ficción y se tituló “Le Voyage dans la Lune” o “Viaje a la Luna”. Méliès realizó dicha secuencia inspirado en la famosa novela de Julio Verne (1928-2905) “Viaje a la Luna”, publicada en el año 1865.

Stanley Kubrick manejaba excelentemente los recursos de la semiótica y la esteganografía, la cual según Álvaro Navarro es “el arte de cifrar, o en caracteres, que no son inteligibles excepto a personas que tienen la clave” (2005); y es quizás 2001: Odisea en el Espacio el film de Kubrick que cuenta con más recursos semióticos ya que el discurso filosófico abarca enteramente el significado de la película.

En 2001, Kubrick usó la banda sonora como motor intelectual del film. El Adagio de “Así habló Zaratustra”, pieza originalmente compuesta por Strauss, se convirtió en un “himno” para los entusiastas de la ciencia ficción y principal identificativo sonoro de la cinta, aún cuando sólo se usó ese fragmento de la composición.

Además, la introducción de HAL 9000 como personaje principal y el desarrollo de la inteligencia artificial durante el progreso del guión cinematográfico desde un punto de vista asimoviano es pilar esencial de “2001”, puesto que con el avance de la historia HAL desarrolla un conflicto bioético en el que se debaten las tres leyes de la robótica según Isaac Asimov (1920-1992):

  1. Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley.

No obstante, dos de las interrogantes que se plantean en “Misión a Júpiter” son: ¿Hasta qué punto es la tecnología una herramienta del hombre? y ¿En qué punto podría el ser humano deshumanizarse (automatizarse) y la tecnología humanizarse?

Lo que Kubrick y Clarke querían lograr con 2001: Odisea en el Espacio era que el espectador se adentrara en el film, “queríamos crear una experiencia (…) un día sabremos la verdad sobre este increíble y maravilloso universo. Y quizás entendamos nuestro lugar en él” (Clarke, 2001).

La idea última de “2001” es la inmortalidad en contraparte de la muerte, como destino final de todos los seres, argumento que se desarrolla a través de una serie de elementos visuales durante “Júpiter y más allá del infinito”, que se complementan para unirse en el clímax de la película, la experiencia cinematográfica en su más alto punto, el nacimiento de la utopía de Nietzsche: el übermensch (superhombre).

Por otro lado, “El amanecer del hombre” o “The dawn of man”, por su nombre en inglés, es la primera de las siete referencias al nacimiento que se realizan a lo largo de la película: el nacimiento del planeta tierra, el del hombre propiamente dicho, el de la tecnología (inicialmente simbolizada por la herramienta prehistórica), el de la hija del astronauta Floyd, el del astronauta Frank (los padres le cantan el “feliz cumpleaños”), el del computador HAL aludiendo a su “nacimiento” y por último el nacimiento del “Niño Estrella” al finalizar el film.

El film inicia con dos minutos y medio de desconcierto, al compás de la pieza “Atmósferas”, del compositor húngaro György Ligeti. Es un momento vibrante y misterioso en el universo, la gestación del planeta tierra en el vientre del infinito.

Tras la tensa espera, la pantalla se abre poco a poco. En esta ocasión escuchamos los acordes de “Así Habló Zaratustra”, de Johann Strauss. Vemos en primer plano a la Luna, a continuación la Tierra (en media luna) y al final, el Sol finalizando el conjunto en perfecta alineación con los otros dos astros.

Kubrick pretendía descartar toda versión teológica del génesis con esta secuencia, cosa que también respaldaba Charles Darwin: “las especies se producen y se extinguen por causas que obran lentamente y que aún existen, y no por actos milagrosos de creación.” (2005:472).

A lo largo de esta escena también podemos observar la silueta del monolito, que pasará a ser el elemento semiótico de más relevancia en el film. Según Clarke, el monolito actúa como una máquina de enseñanzas o “máquina que enseña” (“a teaching machine”). Cuando, varios minutos después de la primera aparición, los primates interactúan con el monolito y estos comienzan a aprender cosas útiles para su desempeño, digamos, desde el punto científico, su inteligencia comienza a evolucionar. Sin embargo, Rob Ager, plantea la imagen del monolito como una pantalla a través de la cual los espectadores interactúan con el film.

Según su análisis, Kubrick quería que se entablase una relación entre el film y la audiencia, logrando que, en esta primera parte, el público transmita su conocimiento a los primates y que vea a través del mismo, cosa que se evidencia cuando, durante la primera escena, el monolito se antepone sobre los espectadores creando la ilusión de ser una pantalla. De hecho, el monolito tiene, aproximadamente, las mismas medidas que una pantalla Cinerama, las cuales eran características de la época en que salió el film (década de los ’60).

La cinta evidencia la figura del hombre sometida por su propia especie y posteriormente por la maquinas que, irónicamente, han sido creadas por éste; la relación simbiótica que existe entre el líder y las masas, e incluso, entre el hombre y la tecnología, hechos que poseen un carácter de alto nivel predictivo para la época. “El perfeccionamiento de un organismo ocasiona el mejoramiento o el exterminio de otros” (Darwin, 2005:472).

Este primer segmento de “2001” revela que la humanidad estará sujeta a dos grandes ideas: la figura de poder (el líder) quién es poderosa debido a que posee una gran capacidad de adaptación o un grado de inteligencia más alto y la figura del pueblo o comunidad que copia las acciones del líder (y sigue sus instrucciones), en número mayor, es decir, el poder venido de un individuo igual, que busca la superioridad y la esclavitud (simbolizado a través del líder de los primates y del monolito), más la demostración del canon científico formulado por Charles Darwin: “a este principio de conservación o supervivencia lo he llamado selección natural” (2005:156).

Posteriormente, cuando Bowman se acerca al monolito y comienza la secuencia “stargate”, este se vuelve uno con la pantalla de cine, el espectador ve a través de él. A partir de entonces podemos entender al monolito no sólo como una pantalla, también como un portal.

Stanley Kubrick pretendía que el espectador que ahora está presente dentro de la película, evolucionara junto con el mundo dentro de esta. “El hombre tiene que mejorar y que empeorar» – esto es lo que yo enseño. Lo peor es necesario para lo mejor del superhombre.” (Nietzsche).

El afianzamiento de esta teoría podría admitir que el objetivo último de Stanley Kubrick, con la realización de “2001: Odisea en el Espacio”, es que el espectador sea “testigo” del pasado y el futuro de la sociedad que hoy vive el presente. Cabe resaltar que en el libro escrito por Clarke, a diferencia del film, no había un monolito frente a la cama donde yacía Dave, sino una pantalla de televisión. Más, durante la primera aparición del monolito, este reproducía imágenes. Cosa que fortalece la simbiosis monolito-pantalla de cine.

La película finaliza con el nacimiento del “Starchild” (niño estrella), el cual es una metáfora alusiva al übermensch de Nietzsche. Durante pocos minutos, se detiene el tiempo del film para dar paso a una nueva incógnita: qué sucede después. Una interpretación es que esta escena es una anamnesis para el espectador: el hombre capaz de “recordar” la verdadera esencia del alma y del cosmos que según Phillip K. Dick es una ampliación de esta. La abstracción del tiempo permite que se considere libremente la posibilidad de que el “superhombre”, enmarcado en el contexto del film, se manifieste a través de la reminiscencia platónica.

Otra posible interpretación es considerar que el nacimiento del superhombre amerita la concepción de un nuevo universo (“Big Bang”), por tanto, como se observa en la película, Dave Bowman reencarna para pasar a ser parte de una realidad que finalmente ha abandonado su condición onírica.  “Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.”  (Dostoievski)

Isaac Newton

La última retahíla de excentricidades de Newton las enumera Martin Gardner:

“A Newton no le interesaban ni la música ni el arte, y en cierta ocasión describió despectivamente la poesía como “disparates ingeniosos”. Nunca hizo ejercicio, no tenía aficiones recreativas ni interés por los juegos, y estaba tan obsesionado con su trabajo que muchas veces se olvidaba de comer o comía de pie para ganar tiempo. Tenía pocos amigos, e incluso con ellos se mostraba con frecuencia pendenciero y rencoroso. En una de sus cartas a John Locke, su mejor amigo entre los filósofos británicos, le decía: “Siendo de la opinión de que siempre intentas embrollarme con tus lamentaciones y por otros medios, me sentía tan afectado por ello que cuando alguien me dijo que estabas enfermo y no vivirías, le respondí que mejor estarías muerto. Deseo que me perdones por esta falta de caridad”.

Los manuscritos de Newton fueron adquiridos principalmente por el economista John Maynard Keynes en 1936 en una subasta de Sothesby´s.

Tras leerlos, pronunció una conferencia sobre Newton en 1947 en la que expresó que los conocimientos del científico en temas de alquimia le parecían “totalmente desprovistos de valor científico”. Los instintos más profundos de Newton eran “ocultistas, esotéricos, con un intenso rechazo del mundo”.

Visto lo visto, quizá Newton no fuera el primero y más grande de los científicos de la era moderna. Tal vez no era un racionalista que nos enseñara a pensar siguiendo las directrices de la razón fría y objetiva.

Quizás, Newton, en realidad, fue el último de los magos atrapado en la realidad sociocultural de los que empezaron a construir nuestro legado intelectual hace bastante menos de 10.000 años.

Via: Xatakaciencia